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ELÍAS IMPOSTOR O REFINADO ESTUDIOSO DEL ARS REGIA

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Antes de proceder con el descubrimiento de uno de los secretos quizás mejor guardados por la Iglesia Católica y por las distintas Órdenes Franciscanas, que se han encargado de destruir y hacer desaparecer con cuidado y meticulosamente las “pruebas” del delito, un > Código Secreto < elaborado por Fray Elías, personaje emblemático e incomprendido, que, a pesar de haber sido sin duda una de las figuras más eminentes del siglo XIII, fue borrado literalmente de los acontecimientos de ese periodo histórico porque resultaba demasiado incómodo y poco respetuoso del poder papal, habiendo mostrado en aquella época plagada de continuas luchas entre el papado y el emperador Federico II, cuya íntima amistad lo llevó a la excomulgación, a su consiguiente marginación y por último al olvido.

El hecho de que Fray Elías era una persona particularmente dotada lo ha puesto en evidencia Prospero Calzolari en su breve ensayo publicado por la Editorial SeaR y desaparecido del mercado, exactamente como el personaje que tanto influyó en los eventos históricos del siglo XIII y que San Francisco consideraba “Madre mía y Padre de todos sus hijos”.

Efectivamente, son demasiadas “las coincidencias" que apuntan a indicar que Francisco no era solamente “el pobrecillo” de Asís, Elías no era simplemente un “excomulgado” y Federico II no era precisamente “el Anticristo del Apocalipsis”.

Prospero Calzolari en su libro Massoneria Francescanesimo Alchimia" observa justamente que el nudo oculto que enlaza a estas tres figuras está muy lejos de poderse considerar deshecho definitivamente, en parte gracias a quienes  - como ha sucedido también con Celestino V y con la Basílica de Santa María de Collemaggio - con innegable diligencia, en el curso de la historia, se han puesto manos a la obra para que desaparecieran documentos y manuscritos, además de objetos consagrados  e importantes e insustituibles reliquias.

Si realmente hubiera sido solo un simple fraile, Fray Elías no habría llevado a cabo en nombre y por cuenta de San Francisco unos encargos tan importantes y delicados que hicieron de él su brazo derecho. Como tampoco habría aceptado una “misión imposible”, viajando en 1217, durante la IV cruzada, a Siria y a Damasco para llegar a la corte del Sultán Malik al-Kamil para intentar colocar las bases que condujeran a unos acuerdos de paz para poner fin a esa guerra infinita.

Para comprender la verdadera grandeza de la obra de Francisco y de Elías y los motivos que les unieron de forma indisoluble al emperador Federico II, sería necesario reconstruir su historia y la sucesión de los eventos distorsionados y escondidos por el paso de numerosos siglos de oscurantismo y de decidido mimetismo histórico.

La vida de San Francisco ha sido narrada siempre de manera hagiográfica y antihistórica, mostrando sobre todo el lado más espiritual y místico de su búsqueda interior, que concluyó en la Verna, con los estigmas, siendo el primer Santo de la historia que atravesó esta experiencia, estigmas recibidos, según narra la leyenda, en la roca en la que fue tentado por el Diablo.

El paréntesis humano de Francisco es, en efecto, mucho más articulado y complejo y se ha propuesto de forma diferente en las distintas fuentes que se sucedieron después de 1228, año de canonización por parte de Gregorio IX.

Creemos, pues, que es lícito plantearse esta cuestión, ya que así sin duda parecerían  más comprensible los motivos que indujeron a Francisco a dirigirse a Siria durante la IV Cruzada, precisamente en un momento tan crítico, en el que se sucedían las luchas para hacerse con el poder de Damietta.

Ciertamente jugaron una buena parte las insistencias de Elías, pero sobre todo fue el interés en conocer y experimentar personalmente los conocimientos esotéricos alcanzados por su amigo fraterno en sus dos años de permanencia en Palestina lo que le hizo entrar directamente en contacto con "la masonería oriental", que mostraba haber mantenido y preservado los antiguos y secretos conocimientos iniciáticos.

Elías, en efecto, al ser un hombre ya adentrado en los rituales sagrados tanto occidentales como orientales, además de un alquimista, había podido perfeccionar el conocimiento no solo de las ciencias esotéricas judías y cristianas, sino que había podido profundizar el estudio de las tradiciones grecorromanas, coptas, bereberes, indias y sufistas que la cultura árabe había absorbido y desarrollado.

El libro de Calzovari me impresionó particularmente porque por primera vez levantaba un velo sobre la imagen hagiográfica que se nos ha transmitido de San Francisco, pero sobre todo porque me hizo conocer la figura de Fray Elías, que yo hasta entonces desconocía, en un preciso contexto esotérico que, como masón, yo había estudiado y vivido durante años, haciéndome comprensible “el lenguaje simbólico” que Fray Elías demostraba dominar perfectamente. Calzovari, en su pequeño ensayo, mencionaba una controvertida ceremonia, organizada hasta en sus más mínimos detalles por Fray Elías, durante la cual el cuerpo de San Francisco, fallecido cuatro años antes, se había trasladado de la Iglesia de San Jorge, donde había sido enterrado de forma provisional, a la Basílica de Asís, al piso bajo cuya construcción acababa de finalizarse bajo la dirección del propio Elías, que había dirigido, como arquitecto y proyectista, su construcción.


El cuerpo de Francisco fue trasladado el 25 de mayo de 1230 en una extraña ceremonia en la que Elías, gracias a los poderes que le otorgaba el cargo de Vicario general, de acuerdo con las autoridades municipales, una vez que el imponente cortejo llegó al umbral de la nueva basílica y después de que entrara la santa reliquia, hizo que los soldados del Municipio cerraran el portal a sus espaldas, impidiendo la entrada a la inmensa muchedumbre y, sobre todo, además de a los más altos prelados, a las personas notables y a los nobles llegados para la ocasión desde todos los rincones de Europa.


Fray Elías, una vez que la puerta se cerró desde dentro, hizo que algunos fieles transportaran el cuerpo del santo a la “cripta” especialmente preparada bajo el Santuario y cuya existencia no conocía nadie excepto los maestros que habían dirigido las obras y las maestranzas utilizadas, las cuales habían sido todas liquidadas y habían regresado a sus países de origen.


Elías – así lo narran las crónicas – una vez que se hubieron alejado los presentes y probablemente ya a solas, tal y como indica la "extraña posición y valor simbólico de los objetos" hallados alrededor del cuerpo, se encargó, con un largo y meticuloso trabajo, de ocultar en la roca los restos mortales  de Francisco, los cuales serían restituidos a la veneración y expuestos al público  sólo seiscientos años después, precisamente el año 1818.


Efectivamente, Elías colocó alrededor de las sagradas reliquias una serie de objetos hallados y recuperados “sólo en 1818 en el momento de la apertura de la tumba, autorizada en vía no oficial por el Papa Pío VII, pero que no han sido para nada “comprendidos” en lo relativo a su profundo significado simbólico. Los objetos hallados se han hecho pasar intencionalmente por simple ofrendas de los fieles, introducidas en la tumba después de la supultura, haciéndolas entrar a través de los pequeños agujeros de la rejilla superior que cubría el relicario de travertino abierto.


La narración de Calzovari estimuló de forma particular mi imaginación, porque suministraba una distinta interpretación de ese gesto, dándole una precisa connotación ritual y simbólica, que ofrecía una lectura espacial y temporal totalmente distinta del camino espiritual seguido por Fray Francisco, que lo había llevado a vivir cada vez en un contacto más estrecho con el mundo de lo invisible y lo imperceptible.


Pero su narración no parecía completa. Se limitaba solo a mencionar el acontecimiento, concentrándose exclusivamente en el significado simbólico de la piedra blanca con la franja roja, consideración que cito puntualmente en el capítulo que dedico a esta piedra polígona de mármol de Subiaco.


La piedra angular, colocada por Elías en secreto > debajo de la cabeza de Francisco <, indica que

su Camino iniciático se había cumplido”

siguiendo un itinerario que lo había llevado a apoyar la cabeza sobre la “occultum lapidem”, sobre la piedra angular, “sobre la última piedra”, en realidad > la primera <, según fray Elías, que veía en Ella a la “piedra filosofal”, nuevo Cristo y Eje del mundo, el cual, con su advenimiento había llevado a cabo la Obra, abriendo el mundo a la nueva “Era del Espíritu”, vaticinada por Joaquín da Fiore, quien, según los dictámenes de la mística hebrea, utilizaba “los símbolos” como representación de la “Verdad”.

Jesús dijo: “¡Indícame la piedra rechazada por los edificadores!. Esa es la piedra de ángulo”.


Además, en la imaginación popular y en los cuadros, que ensalzaban sus legendarias hazañas, Francisco era vivido y representado como el estereotipo del apóstol > Pedro <, un refundador de la Iglesia de los orígenes, habiendo intentado reformarla a partir de sus cimientos.

Uno de los pintores que mejor ha conseguido expresar esta imagen simbólica es seguramente Benozzo Gozzoli, que lo representa junto a Elías y a sus más fieles compañeros en el encuentro con Honorio III para la presentación y aprobación de su "Regula”. Este encuentro puede admirarse en la capilla mayor de la iglesia franciscana de Montefalco, decorada por Benozzo Gozzoli entre 1450 y 1452 con un ciclo de frescos que representan los más importantes episodios de la vida de San Francisco.


En uno de los recuadros están representados dos episodios: el Sueño de Inocencio III y la Aprobación de la regla. El primer episodio ilustra al Papa Inocencio II que tiene la visión de la Basílica Lateranense en el momento de su derrumbe y del pobre Francisco que se ahoga por sostenerla. Esta ‘premonición’ es la consecuencia de la situación narrada a la derecha, la bella escena con el Papa Honorio III (sucesor de Inocencio), quien en 1223, con la bula Solet annuere aprobó la Regla de los Frailes Franciscanos.

A menudo se tiende a confundir este evento atribuyéndolo a Inocencio III, el cual no aprobó oficialmente la Regla, sino que dio su autorización para la ‘experimentación’.

Este detalle me indujo a ampliar la investigación, al haberme dado cuenta, como masón, de que el mensaje lanzado por Fray Elías era mucho más complejo y articulado y, sobre todo, intencionalmente enigmático y simbólico.

De esta manera me convencí de que la intención de Elías fue lanzar más allá del tiempo y del espacio

> un mensaje en código <

dejando a propósito unas pequeñas señales, como las que han hecho famoso al autor Dan Brown y a su best seller “El Código Da Vinci”, al que he robado la idea para dar a mi vez el mismo título al mensaje enigmático de este gran iniciado tan desconocido.

< CODEX FRAY ELÍAS >

El significado de los objetos escogidos por Fray Elías forma parte del mundo visible: la piedra, el metal, las monedas de plata, la espiga de trigo, el hombre Francisco, la mujer en él, representada con la efigie de una Diosa pagana. Cada uno de estos símbolos tiene una capa visible. El significado simbólico es la parte invisible, desconocida, el objeto de descubrimiento, el misterio.

Esta constatación me ha estimulado para llevar a cabo una investigación más detallada sobre los acontecimientos narrados por Calzovari, acontecimientos sobre los que yo nunca antes había oído hablar, pero sobre todo sobre los verdaderos motivos que habían llevado a Fray Eas a escoger determinados objetos y a colocarlos en una precisa posición alrededor y encima del cuerpo.


Conseguí así hallar un texto de 1820 en el que se publicaban unas actas con testimonios directos de las personas que participaron a la apertura del sarcófago, libro del que he obtenido la imagen de la tumba y que me ha permitido descubrir la existencia de unas actas en las que se habían registrado los momentos salientes de la apertura del sarcófago y se indicaban la posición exacta de cada uno de los objetos a medida que se iban recuperando. Pero en el libro parecían faltar algunas partes esenciales, que conseguí encontrar en el libro de Isidoro Gatti La tomba de San Francisco nei secoli publicado por la Editorial franciscana de Asís. La lectura de este libro me permitió completar la investigación al proporcionarme elementos decisivos e inequivocables.

Por lo tanto, merece la pena leer con extrema atención las anotaciones del proceso de reconocimiento, que Gatti diligentemente cita en las páginas 264-267, de su libro, indicios muy valiosos,  que me han servido para planificar la búsqueda de los códigos simbólicos escogidos por Fray Elías para cada pieza de este “puzzle, particularmente complejo y difícil de recomponer en su totalidad, al haberse perdido algunas de las piezas más importantes y decisivas para recomponer la verdadera, intencionalmente poco conocida y adulterada imagen de Francisco, que Fray Elías habría deseado dejar para la posteridad , bien consciente de que habría sido – tal y como luego sucedió por obra sobre todo de Fray Bonaventuradistorsionada y parcialmente camuflada.


EL MISTERIO DE LA TUMBA DE SAN FRANCISCO EN LOS SIGLOS
Isidoro Gatti (páginas 264-267)

1) Durante la Tercera Sección del Proceso (que se celebró  el 28 de enero de 1819) se efectuó la 1ª verdadera identificación del sarcófago, de la que Gatti (op.cit. pag. 264) recoge el texto redactado por los delegados papales incluido en las copias de los Procesos.

Con la luz de las antorchas se pudo observar, sin tocarlo, todo el contenido del sarcófago y se pudo escuchar la descripción hecha por los peritos médicos y cirujanos: Romagnoli, Rossi, Battaglia y Paoli.

Había dentro un esqueleto que tenía a su lado derecho, en proximidad de la cabeza una piedra informe  de figura polígona , y  a su lado izquierdo, entre el costado y el hombro, tres pedazos de metal de figura redonda de la dimensión de las llamadas monedas de tercera forma."

En el extremo de la caja, después de los pies, existe:
>
un anillo que parece ser de metal

Cerca de dicho anillo parece estar:
>
un fragmento de metal con pátina verde

Cerca de dicho fragmento:
>
un broche reluciente

Por fin, debajo de los huesos de los pies , en el extremo de la urna se cuentan:
>
28 cuentas colocadas desordenadamente


Por último, una vez hechas las debidas inspecciones en la propia urna, los especialistas peritos arqueológicos han asegurado que no existían ruinas, ni inscripciones ni de escultura” ( Proceso Romano f.24; Proceso de Asís f.10)”(véase Gatti op. cit.,pág.264-265, nota 129.)

2) Al final de la Tercera  Sección del Proceso los distintos objetos fueron extraídos del sarcófago:

lo que había parecido un broche reluciente resultó ser solamente un > fragmento de paja < ( Proceso Romano f.34; Proceso de Asís f.13)”

Después de cerrar bajo llave estos objetos en una caja de madera, esta se selló y fue dada en custodia a monseñor Lucchesi, Obispo de Foligno. Así se concluyó la Tercera Sección (pág.265, nota 135).

3) Muy importante es la Cuarta sesión del Proceso (celebrada el 29 de enero de 1819)

“los peritos arqueológicos Vermiglioli y Frondini fueron invitados por el promotor fiscal y por los Obispos para que efectuaran una inspección arqueológica de los objetos extraídos del sarcófago la noche anterior. Su veredicto fue el siguiente:
1)
La piedra. Fue reconocida de la misma calidad del risco del monte donde surge la Basílica. No presentaba ni siglas, ni inscripciones. De forma polígona, de 11 onzas de altura (20,46 cm), y un máximo de 9 ½ onzas (17,67 cm. ) de anchura. Los peritos no expresaron ninguna hipótesis sobre el "motivo de la presencia" de esa piedra cerca del cráneo.

2)
Las tres (más tarde once) monedas. Cubiertas por una densa pátina verde, no fue  posible distinguir su cuño, ni leer sus inscripciones, a pesar de que se pusieron en remojo en vinagre. Por ello se remitió a un momento posterior una pericia mejor para la respuesta definitiva sobre este punto. La calidad de las monedas parece ser de plata, con mucha aleación, y parecían pertenecer a un cuño  úrbico italiano, acuñadas entre los siglos XI y XV, así que de época cristiana. Se puede creer, dijeron, que se encuentran en el sepulcro “como devota y espontánea ofrenda de algún fiel”.

Tres monedas fueron descubiertas en el sarcófago el 28 de enero, otras Ocho el 29 de enero, completamente similares a las otras Tres.

Nota 140 pág.267: Los resultados de la pericia sobre las monedas y sobre el anillo, hecha en Roma el 2 de febrero de 1820, han sido publicados por FEA > Descrizione ragionata (páginas 42-43y también por GUADAGNI > Sententiae dictae Additamentum ( páginas 7-11).

El 15 de noviembre de 1820 se descubrió, entre las trizas de los huesos de San Francisco, una

> decimosegunda moneda

3) El anillo. Resultó ser de plata, con una piedra roja sardónica engarzada con un figura de la diosa griega Palas Nicéfora (Minerva) esculpida, de antiguo trabajo romano, que muy probablemente data del siglo II, según los peritos Fea y Visconti, quienes la examinaron en el mes de Febrero de 1820.
La incisión debería datar precisamente de este periodo, ya que, a pesar de ser la figura majestuosa, con un drapeado hecho de bellos pliegues y un movimiento adecuado y decoroso, se echa en falta ese toque suave típico de los trabajos artesanales del primer siglo, ese diseño correcto y el arte profundo de ese periodo que, con toques maestros, sabía imitar de manera perfecta la naturaleza en todas sus expresiones.
El engarce debería pertenecer a finales del siglo XII por su engaste no bien agraciado y por su particular modo convexo, que se combina perfectamente con la Corniola ( FEA Op. cit, pág 43; GUADAGNI, op cit, Additamentum , pp 7-8).

4) El fragmento de paja. No resulta catalogado en ningún acta del proceso. El propio Gatti no menciona en absoluto este  resto.
El pequeño tallo de una espiga debe haber sido, pues, arrojado, en cuanto se comprobó que no se trataba de "un objeto precioso" como había parecido en un primer momento, en el que a un primer vistazo pareció un broche con brillantes".

5) El fragmento de metal. Medía 1 onza y media (2,79 cm) de largo y 1 onza (1,86 cm) de ancho y era del tamaño de una moneda

Roto en dos pedazos, resultó ser de hierro oxidado: "la razón de Su presencia en el sarcófago es ignota"

6) Las cuentas de la corona. Eran < 29 > Doce de ámbar y diecisiete de madera negra, similar al ébano < .

Las cuentas de madera, dijeron los peritos arqueológicos: tienen en su parte exterior y cubriendo toda su circunferencia, unos pequeños agujeros, como si se tratara de pequeños adornos incrustados. En relación con el uso de estas cuentas nosotros no lo conocemos con precisión, ya que faltan los indicios y otras circunstancias que podrían indicárnoslo”


Este es el informe preciso del proceso de reconocimiento de los objetos hallados y precisamente en estos elementos probatorios  he basado mi investigación, que he subdividido en capítulos a los que me remito.
Cada uno de vosotros puede ampliarla o ponerla en tela de juicio. Realmente deseo que sirva como estímulo para un necesario e inaplazable ahondamiento, que debe ver en colocados en primera línea sobre todo a los verdaderos responsables del intencionado camuflaje y de la ocultación de las
> pruebas < haciéndose cargo de esta acción, participando con el mismo ensañamiento con el que durante siglos han evitado que se filtrara la verdad, cubriéndola con un "velo" de ley del silencio.

Ha llegado el momento de levantar el telón sobre las experiencias vividas por fray Elías y fray Francisco en Egipto y en Tierra Santa y sobre su encuentro con las Hermandades musulmanas y sobre todo con Grupos esotéricos sufistas, de los que aprendieron las antiguas técnicas para el "el acercamiento a Dios", técnicas que Francisco, una vez asimiladas, muy probablemente practicó cuando decidió retirarse con los 12 frailecillos > 12 < como los caballeros del Rey Arturo, en la Ermita de La Verna, como creemos que ha intentado dejar claro para la posteridad Fray Elías, dejando un preciso e inequívoco > mensaje cifrado < a través de una serie de símbolos colocados encima y alrededor del cuerpo de San Francisco.
Es una verdad que – de ello estamos cada vez más convencidos – no puede seguir silenciada y mantenida escondida, sobre todo porque creemos que deben recuperarse los objetos que desvelan la verdadera naturaleza de este grande, inmenso Maestro Sufi.

Abogado Giovanni Salvati


Un hombre no puede cambiar el mundo
pero puede difundir un mensaje
que puede cambiar el mundo



 


< UNA POSSIBILE LETTURA MISTERICO ESCATOLOGICA >

La Tomba di San Francesco reca una quantità di simboli lasciati di proposito da Frate Elia che magnetizzano l'osservatore attento e lo introducono in un percorso ermetico di ardua lettura e di interpretazione.

La sensazione è quella di addentrarsi in un territorio arcano, delineato da archetipi simbolici che rivelano la vera natura del Beato, ma soprattutto il Suo percorso  iniziatico umano.

I simboli posti in fondo al sarcofago sono per secoli rimasti relativamente sconosciuti fino a quando non si nuovamente cominciato a prenderli in seria considerazione e a mettere in evidenza per ogni singolo elemento la loro particolare posizione sopra e intorno al corpo, ponendo in risalto un particolare aspetto del complesso sistema simbolico, elaborato da Frate Elia al fine di tramandare ai posteri un messaggio esoterico latore di esperienze realmente vissute da Francesco.

Ad un primo sguardo  il corpo è  diviso in tre componenti fondamentali:>

1) La Testa >  legata alla pietra bianca con una striscia rossa

2) Il Busto >  su cui sono state deposte le 12 monete d’argento.

3) I Piedi >  sotto i quali sono stati posti  4 distinti oggetti :

Ø il filo di fieno

Ø il pezzo di ferro

Ø L’anello con l’effige di Minerva

Ø La coroncina con 29 grani

Ogni simbolo ha  in se stesso un preciso significato, ma considerati tutti insieme si può spaziare attraverso tutte le scale di interpretazione.

Ci si rende conto infatti  di trovarsi di fronte ad un complesso messaggio cifrato, che chiede con urgenza di essere svelato,cosa non semplice senza l’aiuto e la guida  di coloro che si sono addentrati prima di noi nel fitto bosco della conoscenza esoterica, riservata agli Iniziati della Sacra Scienza, che sanno decifrare e comprendere il  linguaggio segreto degli Dei. Frate Elia lo conosceva perfettamente  ed ha posizionato di proposito intorno al corpo di Francesco ogni singolo oggetto, utilizzando l’alfabeto celeste, la lingua degli Dei

La Pietra Bianca con la striscia rossa

Questo simbolo in se stesso unifica l'intera visione. Esso è la colonna vertebrale del mondo, l'albero del mondo e l'albero della vita nello stesso tempo. Gli Egiziani lo videro come lo Djed o Zed, la spina dorsale di Osiride, l'asse polare del pianeta e del meridiano galattico. Lo Djed è il supremo simbolo di unificazione di tutte le polarità, esso connette alla trascendente realtà dell'Uno. Esso simboleggia l'asse micro e macrocosmico. Come l'Asse Cosmico, lo Djed è il "cilindro", la colonna di luce che collega la Terra alla Stella Polare. Esso rappresenta stabilità perché allinea il Polo Nord della Terra con il punto fermo nella volta celeste >  la Stella Polare <
Oltre la Stella Polare si trovano i reami degli Dei e le  più alte dimensioni dell'Essere, che Francesco ha attraversato in vita fino ad andare oltre.

La striscia rossa indica il sentiero e la direzione, ma anche l’asse del sistema che ruota intorno la mondo e al corpo vitale di ogni essere umano, il cui asse viene identificato nella colonna spinale , che,  nel microcosmo, dentro di noi, è il tunnel spazio-temporale attraverso il quale il grande trasferimento può avvenire. La colonna di luce ardente,che connette la materia pesante alla pura Consapevolezza, il mezzo di trasferimento fisico per l'esistenza superiore, per la liberazione nel reale e la vita eterna, la scalinata della Resurrezione per gli Eletti.
Sappiamo anche che gli Dei Egizi e Sumerici costruivano Torri Djed atte al trasferimento sul loro pianeta di Origine. Un eccezionale esempio è lo Djed presente all'interno della Grande Piramide del complesso di Giza.
La Camera del Re è il cuore della struttura Djed della grande Piramide e sembra essere una sorta di camera orgonica da cui spiccare un grande balzo nell'infinito. Una camera di straordinaria potenza atta a catalizzare ed esaltare le natura cosmica insita nella struttura genetica dell'essere umano, innalzare nuovamente la Torre di Osiride nella colonna spinale dell'uomo e di trasferirlo sul piano celeste della sua più elevata consapevolezza.  E nel cuore di Francesco Elia ha molto probabilmente riposto un simbolo > la 12 monetina < tenuta gelosamente nascosta. Lo confermerebbe a sequenza di simboli posti ai piedi di Francesco

Il filo di fieno

La pianta del grano simboleggia il ciclo delle rinascite. Poiché il cereale prima di nascere in primavera resta sepolto sotto terra, è l’analogia del passaggio dell’anima dall’ombra alla luce Il seme ogni anno muore per rinascere puntualmente a nuova vita salvando l’uomo dalla morte per fame.
Il grano in semi è sentito come una metafora visibile e concreta: da un lato il suo aspetto inerme, la sua morte apparente, dall’altro la potenza di vegetale racchiusa in esso lo identifica come fonte di vita, territorio di nessuno nella frontiera tra il vivere e il morire. Morendo, infatti, si moltiplica.
Nella Bibbia molti sono i passi che fanno riferimento al grano, in particolar modo nei Vangeli dove questa pianta addomesticata dall’uomo non è solo dono divino e segno di abbondanza, ma diventa simbolicamente alimento per l’anima.
Il pane ottenuto dal grano diventa il corpo stesso di Cristo e, con il vino, il suo sangue, simbolo eucaristico per eccellenza

La spiga di grano è emblema della primavera, della natura che si risveglia, che vince il buio e l’immobilità dell’inverno e dunque la morte (Mito di Proserpina).
Proserpina è la versione romana della dea greca Persefone o Kore. Il nome potrebbe derivare dalla parola latina proserpere ("emergere") a significare la crescita del grano

Il grano è il simbolo della fecondità. Infatti nella mitologia Greca, Demetra la dea dei cereali e delle messi, è rappresentata con la fronte cinta da una corona di spine di grano. Demetra era l’iniziatrice dei Misteri di Eleusi (questi misteri erano divisi in grandi e piccoli. I piccoli misteri erano una preparazione ai Grandi misteri e si celebravano presso Atene. I misteri eleusini conferivano una sorta di noviziato. Dopo un certo lasso di tempo il novizio era iniziato ai Grandi Misteri, che erano tenuti di notte. In questi misteri le cerimonie erano collegate con l’evoluzione degli astri e il susseguirsi delle stagioni), illustrando l’alternarsi delle stagioni.

Il ciclo vita-morte evocato dal grano traspare, con ugual significato, anche nell’immagine di Osiride, dio egiziano dei cereali e della morte.

Il pezzo di ferro

Su questo oggetto simbolico si possono solo fare congetture, essendo anch’esso sparito

Tra i quattro, quest'ultimo simbolo appare il più misterioso. Non tenteremo ora, ulteriori letture, sebbene questo simbolo sarà per noi, l'origine di un nuovo percorso di interpretazione

C’ è un’usanza popolare legata al ferro, metallo la cui durezza lo rende uno scudo ideale contro il pericolo e il male e non a caso c’è un detto popolare che invita "toccar ferro" nei momenti difficili e pericolosi perché sin dall'antichità questo metallo era considerato un elemento dalla valenza magica.
All'origine della credenza ci sono le caratteristiche di questo materiale: è uno dei primi materiali che l'uomo ha lavorato, viene estratto dalle viscere della terra e secondo le credenze più antiche, si origina da un fulmine, quindi è un elemento di unione tra cielo, terra e fuoco.
.Alcuni oggetti di ferro sono considerati dei veri e propri amuleti, il più comune è il ferro di cavallo che unisce le proprietà del metallo con cui è costruito alla forma a mezza luna, simbolo legato a diverse divinità sia della cultura occidentale che di quella orientale

Presso gli antichi romani l'uso di monili era regolato dalla legge: gli anelli dei cittadini liberi erano d'oro, quelli degli schiavi liberati d'argento e quelli degli schiavi di ferro.

Si c’è un detto popolare che nei momenti difficili e pericolosi invita toccare il ferro e forse non è casuale che il terzo simbolo, posto sotto il piede sinistro di Francesco sia un anello d’argento, quasi a sottolineare che non era più schiavo delle passioni e dei vincoli terrestri. cittadino celeste dove era volato.

Conclusioni

A questo punto abbiamo raccolto una discreta quantità di informazioni per poter delineare un'indicazione di percorso, un segnale sul sentiero, una sacra via d'accesso a misteri del tempo, rimasti finora, inviolati. Che dovrebbero finalmente consentire di comprender il messaggio simbolico lasciatoci da Frate Elia e giungere a indicazioni più approfondite.
La tomba di Francesco parla di un piccolo spazio sotto terra,un angusto  luogo di questo pianeta > Assisi < dove si è concentrata  tutta la vita di un Santo, l'intera Sua corrente vitale, la Sua consapevolezza e intelligenza e dove si è consumato il suo personale e unico ciclo di vita/morte/rinascita/nuova vita.

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avv.Giovanni Salvati

Un uomo non può cambiare il mondo
ma può diffondere
un messaggio
che può cambiare il mondo