You are here: Home I TRE SPILLONI ?ILLUMINATI?

Celestino V - el palio papal - Benedicto XVI

Correo electrónico Imprimir PDF


El Papa “perdona” a Collemaggio y a Celestino V

¿QUÉ SIGNIFICADO SIMBÓLICO SE DEBE ATRIBUIR AL GESTO DEL PAPA BENEDICTO XVI ?

> ¿Con
la entrega del Palio Papal, el Pontífice ha tenido la intención de perdonar a Celestino V y el cariz laico y super partes que el Papa del Gran Rechazo quiso conferir a la ceremonia de la Perdonanza?


Este Sitio, que se subdivide en capítulos, es una crónica de los acontecimientos que han permitido, después de 700 años, la reunión de dos orillas, dos épocas, el siglo XII y el siglo actual, que ha dado inicio al tercer milenio, volviendo a abrir la libre viabilidad al "
Puente de Luz" que el Pontífice Celestino V hizo construir para los ciudadanos de L’Aquila.

El terremoto del 6 de abril de 2009 a las 3,32 horas fue una señal y una terrible advertencia, que las mentes y los más sensibles han captado y acogido en el corazón.

Se ha dado cuenta también la Iglesia católica, que se movió inmediatamente en las formas y en los tiempos que este evento ha requerido y requiere a todos aquellos a quienes les importa el destino de esta humanidad, como la del Abruzzo, herida y lesionada, en sus partes vitales, e igualmente confusa sobre los cuidados inmediatos, que por supuesto no se pueden a limitar a un apoyo exclusivamente económico para la reconstrucción de los numerosos edificios lesionados y abatidos por este seísmo, que ha alzado el nivel del Gran Sasso un metro y ha desaguado un lago.

A través de las llamadas telefónicas mantenidas con Maria Grazia Lopardi y con los amigos de la asociación Panta Rei, que ella misma dirige, logré saber enseguida que estaban ilesos, pero que se habían tenido que trasladar a tiendas o caravanas al haber quedado sus casas derrumbadas o gravemente dañadas.
La cosa que me dejó más perplejo fue la total falta de información y de noticias sobre el  estado de la Basílica y sobre los efectos devastadores del seísmo, información que en esta ocasión se concentraba sobre el estado de otras iglesias y edificios sagrados.


Por culpa de esta actitud, que aprendí a conocer y a comprender, tuve que esperar varios días antes de ver las primeras imágenes del techo abierto y de la bóveda barroca precipitada sobre el suelo junto a dos columnas maestras y poder comprobar con alivio que los escombros y los detritos no habían dañado en modo alguno el suelo de losanges blancas y rojas en el que se había impreso el camino iniciático que culminaba, tras el dibujo de los >Tres 888 < en el laberinto en espiral a la derecha, justo en la base de una de las dos columnas que se habían derrumbado junto con la bóveda, cuyos detritos, afortunadamente y tras un primer examen sumario, no habían dañado el suelo seriamente.

A lo largo de estos meses he recogido imágenes y vídeos para introducirlos en este sitio y en algunas de esas imágenes se mostraba la intervención de los bomberos para liberar la vitrina de vidrio que contiene los restos mortales de Celestino V, seguidamente expuestos al público dentro de la "Puerta Santa", ante la que monta guardia una brigada de bomberos, como en la ocasión de la visita del Papa Benedicto XVI, el 28 de abril de 2009, que tuvo lugar de forma privada y por ello no ante la presencia del Alcalde, Massimo Cialente, no habiéndose admitido la participación a ninguna autoridad civil, sino solamente a las autoridades católicas, "y en particular" al Arzobispo de L’Aquila, Don Giuseppe Molinari, a quien cada año se le confía la tarea de la celebración eucarística en la apertura de la  "Puerta Santa."

Además del Arzobispo de L’Aquila estaban presentes otros dos prelados y, obviamente, el secretario particular de su santidad, padre George Gaenswein y el sustituto para los asuntos generales de la Secretaría del Estado Fernando Filoni. Estaba ausente justificado el cardenal Tarcisio Bertone. Ratzinger, durante la ocasión, se refirió a él como «mi secretario de Estado».
Entre las autoridades civiles estaban presentes Guido Bertolaso, jefe de la protección civil, encargado de asistirle, y  Gianni Letta, Subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo, quien siguió la visita – consideramos – de forma igualmente privada, con la natural discreción que siempre ha mostrado en el desempeño de su tarea institucional precisamente porque, en caso contrario, su  presencia en calidad de representante del Gobierno inevitablemente habría supuesto una evidente y manifiesta lesión de los derechos y de las prerrogativas del Alcalde de la ciudad, a quién se le confía la tarea de abrir desde el interior la Puerta sagrada para permitir el acceso al Templo de las autoridades eclesiásticas y el único a quien se le confía el cometido de volver a cerrarla al acabarse la ceremonia de la Perdonanza, una vez que haya salido  el cortejo litúrgico encabezado por el Arzobispo de L’Aquila, que acaba de celebrar la misa solemne de cierre del Jubileo, convocada por primera vez 715 años antes del Papa Celestino V.

Estaba presente también el periodista Bruno Vespa, que decidió no seguir al Papa en su histórico y privadísimo encuentro con Celestino V: "...el Papa, como precisa en su articulo, del «gran rechazo» dantesco. El monje del siglo XII que se adelantó al jubileo, concediendo la indulgencia plenaria a todos los penitentes que visitaran la Basílica de Collemaggio en la fiesta de la Perdonanza del 28 de agosto. La entrega a los restos del santo del palio, símbolo mismo del pontificado, cierra de la manera más inesperada y solemne una controversia que ha durado 715 años."

En efecto, no es una casualidad que su santidad el Papa Benedicto XVI, tan previsor y tan atento al ritual y a la forma durante las ceremonias, particularmente durante aquellas más importantes y simbólicas para la comunidad, haya decidido  llevar a cabo un gesto de claras consecuencias simbólicas, como ha demostrado en su visita a la ciudad torturada, repitiendo el gesto que se cumple cada año el día de la fiesta de la Perdonanza.

Los bomberos llevaron hasta el umbral la urna con los restos de Celestino V,
la cual no ha sufrido daños tras el derrumbamiento del ábside.

Según las narraciones periodísticas, el Papa Benedicto XVI llamó tres veces a la Puerta Santa con una ramita de olivo.


Con delicadeza, su mano ha abierto la pesada Puerta y por un instante su santidad el Papa Benedicto se encontró solo con la vitrina que contenía los restos de Celestino, el humilde fraile, el dantesco ''Papa del gran rechazoo'', el inventor del Jubileo.


Imagen extraída del sitio http://www.rinascimentosacro.com

El Pontífice se detuvo unos instantes en pie ante el ataúd y después se inclinó. Entonces acarició la vitrina extendiendo sobre ésta, con la ayuda de  padre George, el palio papal que se le impuso el 24 de abril de 2005.

Colocó sobre los restos mortales del Papa Celestino V, expuestos en la herida Basílica de Collemaggio, la capa que le fue colocada sobre los hombros en el momento de su elevación al solio pontificio ><  signo tardío, pero altamente simbólico para aquellos a quienes iba dirigido el mensaje de reconocimiento del altísimo papel de "Pontífice", que – como ya se ha evidenciado en el capítulo "de corazón a corazón "- para los romanos era precisamente aquél que tenía la tarea de "facere pontem" para favorecer el encuentro entre el Cielo y la Tierra y garantizar y mantener "la pax deorum", y quizás no haya sido una casualidad que el 6 de abril de 2009 a las 3,32 ore se haya abierto una "Nueva Puerta", como consideramos que no ha sido en absoluto una casualidad el gesto del 28 de abril de 2009 del Papa Benedicto XVI de ofrecer el palio vestido por primera vez en la Misa Solemne de inicio del pontificado, el 24 de abril de 2005, que era > intencionalmente diferente < del de Papa Wojtyla y de los últimos Papas, porque, por decisión del nuevo Pontífice, había recuperado de nuevo > la forma < y > la simbología< del palio original usado hasta el siglo IX, como ha explicado Monseñor Crispino Valenziano, asesor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, en una de las entrevistas concedidas antes y después de la toma de posesión del Papa Benedicto XVI

Significado simbólico del Palio Papal


Monseñor Valenziano, en una entrevista concedida el 23 de abril de 2005 en la sala de prensa de Radio Vaticana a los periodistas acreditados, quiso evidenciar que Benedicto XVI con la solemne ceremonia con la que daría inicio oficialmente a Su Ministerio, había decidido acentuar la > dimensión petrina < del papel que se disponía a asumir como Pastor de la Iglesia católica, evocando las tareas confiadas por Cristo Resucitado a Simón de Betsaida, quien creyó en la palabra de Jesús y extrajo la red de la pesca milagrosa, tareas particularmente evidenciadas por los lugares elegidos expresamente para la celebración de los ritos de toma de posesión, pero sobre todo por los dos símbolos > el anillo < y > el palio < escogidos por el Papa Ratzinger como directo sucesor de Pedro.



el Anillo del Pescador

El primer signo
con el que el nuevo Pontífice ha querido que se representara su toma de posesión en el Ministerio Petrino, es el Anillo del Pescador, que porta tres símbolos: la barca con la red, dos peces estilizados y la cruz del Palio

"Es llamado anillo ‘del Pescador’ porque Pedro es el apóstol pescador que, habiendo tenido fe en la palabra de Jesús, desde su barca extrajo hasta la orilla las redes de la pesca milagrosa” explica la nota difundida por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas.

La llamada de Pedro para se pastor, que hemos oído en el Evangelio, tiene lugar tras la narración de una pesca abundante: después de una noche en la que habían echado las redes al mar sin éxito, los discípulos vieron en la orilla al Señor Resucitado”,
“Él les ordena que regresen a pescar una vez más y entonces la red se llenó tanto que no conseguían extraerla. Sólo después de varias tentativas consiguieron recoger 153 grandes peces: Y a pesar de tan numerosa cantidad de peces, la red no se rompió (Jn 21, 11)"


El propio Benedicto XVI quiso precisarlo en su homilía durante la ceremonia de toma de posesión.

También hoy se le dice a la Iglesia y a los sucesores de los apóstoles que se adentren en el mar de la historia y que echen las redes para conquistar a los hombres al Evangelio – a Dios, a Cristo, a la verdadera vida”.



La entrega del anillo, en el curso de la ceremonia, a su santidad el Papa Benedicto XVI la realizó el cardenal Angelo Sodano en calidad de Vicedecano del Colegio Cardenalicio.
El anillo lleva la efigie de Pedro y simboliza  el cometido que a > Él < se le confía de confirmar a sus hermanos en la fe y es el sello que la autentifica. De hecho, con el pontificado de Benedicto XVI desaparece el anillo enjoyado.
El Papa Ratzinger llevará siempre el anillo  "del Pescador", que será idéntico al sello que se usará para algunos actos (ha explicado  Monseñor Crispino Valenziano) y será retirado del dedo del Pontífice para luego ser destruido solamente a su muerte.

El palio petrino

Es el segundo símbolo escogido por Benedicto XVI y debía hacer que se le recordara incluso más allá de la vida. Para ello había solicitado expresamente que se representara en la efigie colocada en el Mausoleo de los Papas en recuerdo del 265° Pontífice, de manera que quede subrayado el título de Pastor de la Primera Iglesia, que él había querido reconocerse como directo sucesor del apóstol Pedro el Pescador dispuesto, como Él, a adentrarse, come su Predecesor, en el mar de la historia y a echar las redes para conquistar a los hombres al Evangelio – a Dios, a Cristo, a la verdadera vida, como quiso confirmar varias veces en el acto de su toma de posesión y como seguidamente se ha visto confirmado incluso por parte de sus más estrechos colaboradores y asesores litúrgicos, como Monseñor  Valenciano y Monseñor Marini, quienes, al comentar esta ceremonia, presentada sustancialmente de forma > distinta < a todas las anteriores, confirmaron la precisa voluntad del Papa de asumir a todos los efectos las vestiduras del 1er Papa de la Cristiandad y los consiguientes significados litúrgicos dados a estos dos símbolos.

"El nuevo palio escogido por Benedicto XVI esta hecho - como el anterior - de lana de ovejas, pero también de corderos para recordar el Evangelio de Juan 21” aclaró el  Monseñor Marini en una de las conferencias.
"
Pende sobre el lado izquierdo hasta los pies y la parte final está hecha de seda negra, como la oveja negra"
" Están bordadas cinco cruces de seda roja, y no seis negras, como en el palio vestido por los Papas anteriores, porque cada una de las cinco cruces simboliza una de las cinco llagas del Pastor que se hizo crucificar por sus ovejas” 
"El palio está adornado con tres broches de oro y joyas (agujas de pastor) que recuerdan a los tres clavos (dos en las manos y uno en los pies) clavados en sus carnes en recuerdo del dolor de Cristo. Las otras dos simbolizan la corona de espinas que se le colocó en la cabeza y la lanza con la que el soldado romano le inflingió el golpe mortal en el costado."


El broche de oro parece ser un recuerdo de los tiempos en los que el palio era una simple bufanda doblemente doblada y clavada con un alfiler sobre el hombro izquierdo, como parece confirmar la foto de Wojthila, quien, a diferencia de Benedicto XVI lleva un solo alfiler a la altura del cuello.


El palio es un antiguo símbolo episcopal tejido en pura lana y es un signo que los Obispos romanos llevan ya desde el siglo IV para simbolizar el yugo de Cristo que lleva sobre sus hombros el  “Siervo de los Siervos de Dios”, como se define  al Pontífice.


EI palio de los primeros siglos del cristianismo era largo y se llevaba cruzado sobre el hombro izquierdo. No ha vuelto a ser llevado así en Occidente a partir del siglo IX, como en el cuadro presente en la Sagrada Gruta de Subiaco, que data aproximadamente de 1219 y representa al Papa Inocencio III




Según el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Monseñor Guido Marini, el < palio > de Inocencio III, parece que fuera el fruto de un "arcaísmo consciente".
Interpretación confirmada también por el historiador inglés de arte medieval  Thomas F. Matheews, quien ha puesto de manifiesto que "la intención iconográfica" del cuadro de la Sagrada Gruta de Subiaco era la de asignar al fundador del cristianismo y a sus primeros discípulos esa condición de "despego del mundo" y de "enseñanza de otro mundo" que en la época romana tardía imperial se atribuía comúnmente a los filósofos.
En su origen el palio (derivado del latín pallium, capa de lana) era la capa vestida por los filósofos y en el arte paleocristiano con esta "capa" se representaba a Jesús y a los apóstoles, como en el cuadro de Simón Pedro ( el 1er Papa ) representado por P.P. Rubens



En él se representa al Buen Pastor que se coloca sobre los hombros a la oveja descarriada.
El palio quiere representar precisamente a la oveja descarriada y encontrada, pero también
la tripe respuesta amorosa a la petición hecha por Jesús Resucitado a Simón Pedro de llevar a pacer a sus corderos y a sus ovejas  (Jn 21,15-19). 

En Egipto San Isidoro de Pelusio (440), definiendo la insignia episcopal con el nombre de omofrion, "que el obispo lleva sobre los hombros", explica que está hecho de lana, no de lino y así "designa la piel de la oveja descarriada que el Señor buscó; y, una vez encontrada, la llevó sobre los hombros" (Isidoro de Pelusio, Ep. i,136: pág. 78,721).


Inicialmente atributo exclusivo de Sumo Pontífice, más tarde el Papa acordó que lo podían vestir también los Obispos que hubieran recibido de la Sede Apostólica una especial jurisdicción.
En  513, de hecho, el Papa San Símaco lo concedió a Cesario, Obispo de Arles, como signo de especial cercanía a la Sede Apostólica. Es colocado por los Obispos alrededor de los hombros, precisamente para simbolizar un cordero, pero también como insignia litúrgica de honor y de jurisdicción vestida por el Papa y por los Arzobispos Metropolitanos en sus Iglesias y en las de sus provincias.

El palio, esta estola de lana blanca, es de hecho el símbolo de la potestad episcopal.

"Ser obispo, ser sacerdote, significa asumir  > la posición de Cristo <  o sea pensar, ver y actuar a partir de su posición elevada y así, a partir de Él estar a disposición de los hombres, para que encuentren la vía de la vida”.



El palio
impuesto el domingo 24 de abril de 2005 al nuevo Papa por el Cardenal Protodiácono Jorge Medina Estévez, se ensancha a la izquierda, retomando la forma que tenía en su origen.

Esta insignia litúrgica que los Obispos de Roma visten ya desde el siglo IV, como testimonian los mosaicos de Sant’Apollinare en Ravenna, puede ser considerada “una imagen del yugo de Cristo, que el Obispo de esta ciudad, el Siervo de los Siervos de Dios, toma sobre sus hombros”, dijo su santidad el Papa Benedicto XVI en el curso de la homilía de iniciación.
El yugo de Dios es la voluntad de Dios, que nosotros acogemos – añadió –. Y esta voluntad no es para nosotros un peso exterior, que nos oprime y nos quita la libertad. Conocer lo que Dios quiere, conocer cuál es la vía de la vida – ésta era la satisfacción de Israel, éste era su gran privilegio”.


El palio es también el signo tangible de la organicidad de la Iglesia y de la comunión entre la Sede de Roma y las Iglesias esparcidas por el mundo, como se demuestra en ocasión de la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo, momento en el que el Romano Pontífice lo impone a los Arzobispos Metropolitanos nombrados el último año. De hecho, a partir del doble evento del martirio de Pedro y de Pablo, todas las Iglesias empezaron a ver a la de Roma como el punto de referencia central para la unidad doctrinal y pastoral.

Afirma el Concilio Vaticano II: "En la comunión eclesiástica existen legítimamente las Iglesias particulares, con sus propias tradiciones, pero permaneciendo íntegra la primacía de la Cátedra de Pedro, la cual preside la comunión universal de la caridad (cfr S. Ignatius M., Ad Rom., Preaf.: Funk, I, 252), tutela las variedades legítimas, y vela para que aquello que es particular no sólo no perjudique a la unidad, sino que en  todo caso le sirva" (Cost. Lumen gentium, 13).

Benedicto XVI ha restablecido el uso del palio largo y cruzado sobre el hombro izquierdo utilizado hasta el siglo IX, dejando inalterada la forma del palio concedido a los  Arzobispos, con los dos limbos que penden en el centro del pecho y en el centro de la espalda.



El cambio de la forma del palio y del número de las cruces

El palio de la Tradición fue vestido los primeros tres años de pontificado para ser sustituido seguidamente por un palio similar al usado anteriormente por los otros Pontífices.

Ya desde el inicio del pontificado, dicho palio - siempre según Monseñor Valenziano - ha comportado distintos problemas de carácter práctico; por lo tanto, en ocasión de la Misa del 29 de junio de 2008 (solemnidad de los Santos Pedro y Pablo), el Pontífice volvió a vestir un palio con forma de "Y" similar al vestido comúnmente por los metropolitanos, pero con una forma más ancha y larga y de nuevo con  > 6 cruces rojas < en lugar de las anteriores > 5 < del palio arcaico escogido para el día de la toma de posesión en el solio pontificio.

Desde el 29 de junio de 2008, de hecho, ha cambiado la forma del Palio vestido por Benedicto XVI para las solemnes celebraciones litúrgicas. El que el Papa ha utilizado para la misa de los Santos Pedro y Pablo, en efecto, tiene una forma circular cerrada, con los dos extremos que penden en medio del pecho y del dorso.Modello stranemente già riprodotto alla base del suo Stemma, uno strano segnale di preveggenza, visto la chiara somiglianza con il Pallio indossato per la prima volta nel giugno 2008.



La forma resulta  más ancha y más larga, mientras que se ha conservado el color rojo de las < 6 cruces > que lo adornan, cambiando su forma en 4 triángulos equiláteros que se encuentran en el centro.

" Se trata del desarrollo de la forma del palio latín utilizado hasta Juan Pablo II", ornado por 4 cruces negras en la parte delantera y 2 detrás "- explica el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Monseñor Guido Marini, quien ilustra motivaciones históricas y litúrgicas de la nueva insignia en una entrevista publicada en el "Osservatore Romano" del 26 de junio de 2008, entrevista en la que el periodista le pedía aclaraciones sobre los motivos que habían llevado al Papa a realizar esta elección y le preguntaba también cuáles eran las diferencias entre el palio papal y el que el Pontífice impone a los Arzobispos. 


"La diferencia persiste también en el palio actual. El que será vestido por Benedicto XVI a partir de la solemnidad de las Santos Pedro y Pablo retoma la forma del palio usado hasta Juan Pablo II, aunque con una forma más ancha y más larga y con el color rojo de las 6 cruces. La forma diferente del palio papal con respecto al de los metropolitanos pone en evidencia la diversidad de jurisdicción que en el palio se representa precisamente a través de estas diferencias."


Regreso al palio antiguo

Dichas  diferencias (la forma más ancha y las 6 cruces de color rojo, en vez de 6 de color negro) - según la Curia – destacan la diversidad de jurisdicción entre el  Papa y los arzobispos, pero en absoluto parece que la intención de Benedicto XVI fuera usar un  paramento más cómodo o remarcar la diversidad de jurisdicción que en el palio está representada precisamente por estas diferencias cromáticas y por la forma de las 6 cruces. Esto lo confirma sobre todo > el cambio del Pastoral < con forma de cruz griega, pertenecido a Pio IX y usado por primera vez por Benedicto XVI en la celebración del Domingo de Ramos de ese año, que es ahora utilizado constantemente por el Pontífice, que ha considerado de esta forma sustituir el argénteo solapado por el crucifijo, introducido por Pablo VI y utilizado también por Juan Pablo I, por Juan Pablo II y por > Él mismo < .

Sería realmente simplicista y sin duda llevaría a equívocos considerar  semejante > elección < como una normal alternación de paramentos litúrgicos y hacerla pasar por un simple  >regreso a lo antiguo< - como han querido ratificar los consejeros litúrgicos del  Papa – para testimoniar un desarrollo en la continuidad, un arraigo en la tradición que permite proceder ordenadamente en el camino de la historia. Este argumento se presenta sinceramente débil y poco convincente, porque el cambio no se reduce a dejar >un paramento incómodo< y retomar el palio usado por los anteriores pontífices.

Se ha cambiado la forma, pero sobre todo el color, la forma y la consiguiente simbología numérica y arcana de las cruces, formada cada una por  > 4 triángulos equiláteros < que dan lugar a una serie de números relacionados con una precisa simbología esotérica y mistérica  > 3 lados de cada triángulo x 4 = 12 x 6 = 72 <> como los 72 Ángeles de la Tradición.

Como ya es sabido, Benedicto  XVI , desde su elevación al solio pontificio, en todo momento ha propugnado el justo culto a Dios, que, litúrgicamente hablando, pasa también a través de la gestualidad devota, la decorosa utilización de los justos paramentos vestidos en las justas circunstancias, la sobria solemnidad, y en particular la utilización de antiguos paramentos utilizados en el pasado, respetando su antiguo significado y su inmutada función, que en el caso del palio de la Tradición era la de identificar  al nuevo Papa exclusivamente con Pedro < el primero > el fundador de la Iglesia de Cristo en la cruz.

Son consideraciones curiales y litúrgicas que parecen contradecir > el cariz petrino < que Benedicto XVI había deseado dar a su Pontificado y que desde la Fiesta de los Santos Pedro y Pablo ha demostrado querer modificar decididamente, confirmándolo la voluntad de sustituir, en el Mausoleo de los Papas, > su efigie  <, para que fuera recordado para la posteridad ya no con > la capa pastoral < de los Primeros Papas, sino con otra que estaría relacionada con una simbología y unos valores espirituales completamente diferentes.

PEDRO 1° < PONTÍFICE > BENEDICTO XVI

La verdadera finalidad del 265° Pontífice inicialmente parecía decididamente > distinta < , tal y como confirmaría el gesto de ceder a Celestino V el antiguo palio vestido para la elevación al Solio Pontificio, un paramento que intencionalmente se ha vuelto a hacer, cuidándolo en sus más mínimos particulares, reconociendo al humilde  fraile San  Pedro Celestino su ya perdido papel de Papa, y  - cosa de la que estamos cada vez más convencidos tras un atento y pormenorizado análisis de la ceremonia celebrada en  L'Aquila el 28 de abril de 2009 - de Padre Fundador como  < Pedro > de la Iglesia de Cristo, identificando  en < Pedro  da Morrone > al verdadero Sucesor del 1er Papa cristiano.

Benedicto XVI
el 24 de abril de 2005 tenía la firme intención de dejar en la historia de los   Papas un signo imborrable y altamente simbólico de su existencia terrenal, al subrayar, durante  toda la ceremonia de toma de posesión, la dimensión “petrina” de su ministerio y al escoger dos símbolos ( el anillo del Pescador y el palio de la Tradición) igualmente inequívocos en sus intenciones.

En el momento de su toma de posesión en el Solio pontificio, su santidad el Papa Ratzinger – tal y como ha sido subrayado repetidamente por Monseñor Valenziano – no mantuvo en secreto su voluntad de identificarse > en alma y cuerpo < con Simon Pedro, acentuando las diferencias rituales y formales.

El nuevo Pontífice ha aclarado con precisión >  el papel < que deseaba tomar, remarcando  su precisa intención de identificarse precisamente con  Pedro > el Papa fundador < .

Durante una rueda de prensa, Monseñor Crispino Valenziano, asesor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, explicó, de forma igualmente inequívoca, el mensaje central de este gesto:

> " Benedicto XVI no ha sido elegido sucesor de Juan Pablo II, sino de Pedro” <

Los ritos de inicio
del Pontificado de Benedicto XVI, en efecto, han estado repletos de novedades simbólicas, que han caracterizado no sólo a la Misa solemne de ese domingo, sino también a otros gestos que el Papa cumplió antes y durante la ceremonia.

Los ritos fueron aprobados por el nuevo Papa pocas horas después de haber sido escogido por el Colegio de Cardenales como sucesor número 265° del Apóstol Pedro.

La Misa solemne de inicio del Pontificado, en efecto, sustituyó a la de coronación e imposición de la tiara, abolida con el Pontificado de Pablo VI (1963-1978).

Una de las novedades más significativas tuvo lugar al principio de la Misa de ese domingo con la visita del  “tropheum” apostólico, donde se encuentra el sepulcro del primer Obispo de Roma, colocado bajo el Dosel.                                                      

El liturgista del Pontificio Instituto Litúrgico Sant'Anselmo nos ha querido aclarar que en el pasado los Papas eran coronados a veces en la Capilla Sixtina y a veces en la Basílica.

Su santidad el Papa Benedicto, sin embargo, ha deseado tomar su posesión – y por lo tanto no ser coronado – en la plaza de San Pedroporque es el lugar del martirio de Pedro” y no por motivos logísticos -  ha explicado.

Valenziano, que es también miembro de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, ha precisado que la Misa de ese particular domingo empezó con una “statio” o estación al sepulcro de San Pedro para rezar por que Pedro parta desde donde está Pedro”. Y precisamente por motivo de este deseado gesto simbólico, Benedicto XVI, acompañado por los Patriarcas orientales,  descendió del Altar de la Confesión de la Basílica de San Pedro hasta el llamado “tropheum”, donde se encuentra el sepulcro del primer Papa.

En ese momento, dos diáconos recogieron los dos símbolos que seguidamente fueron impuestos al Papa: "el anillo del Pescador” y "el palio”, que habría permanecido junto a la tumba de Pedro durante toda la noche.

El cariz petrino de los distintos pasos rituales nos pareció, pues, claro y explícito para quienes saben leer los símbolos más o menos cifrados, de los que el actual Pontífice es un gran conocedor e intérprete. Sería suficiente reexaminar con extrema atención los acontecimientos del domingo 24 de abril de 2005.

La elección de las cruces

Hay una diferencia simbólica también en la elección de las > cruces < que se han bordado en los distintos palios.

1) En el palio de cruces negras, vestido por Juan Pablo II y por los Arzobispos Metropolitanos, se reproduce  una cruz griega estilizada con una forma triangular, que termina en forma de embudo.

2)
En el palio arcaico con 5 cruces rojas, vestido por Benedicto XVI el día de su toma de posesión en el solio pontificio, se reproduce   una cruz griega estilizada, que se estrecha ligeramente en el cruce de los dos segmentos.

3) En el palio moderno con 6 cruces rojas, modificado y vestido desde el mes de junio de 2008, se reproduce  una cruz de malta, en el esquema basado en el número 12, pero distinta de la más conocida de 8 puntas.

En cambio, es perfectamente < idéntica> a la introducida en el  escudo
del 30° grado de la Masonería escocesa.

Sería realmente interesante ahondar en los motivos simbólicos y mistéricos
que han hecho que su santidad el Papa Benedicto XVI haya escogido este modelo con la < cruz roja > que en la masonería escocesa indica > al Gran Elegido Caballero Kadosh, Caballero del Águila Blanca y Negra.


El Kadosh es el "santo", el "puro" que ha atravesado el umbral de la iniciación suprema llevando a las extremas consecuencias el concepto del despego de cualquier factor de condicionamiento psicológico, espiritual o filosófico. 

Es "el soldado del Eterno que debe haber cortado todo cordón umbilical con el mundo ", o lo que es lo mismo, el masón que ha realizado en términos absolutos el objetivo de una total liberación mental y espiritual, obtenida mediante una práctica ritual que "en pleno espíritu de independencia lo desvincula de cualquier  sujeción a las ideas que pudiera haber adquirido anteriormente por fe religiosa o por formación cultural y sociopolítica" exactamente como los antiguos  caballeros templarios, considerados unos herejes de tipo gnóstico-maniqueo,  precisamente a causa de los "conocimientos" aferrados durante su estancia en Tierra Santa entre los siglos XI y XII y que llevó a la iglesia católica (y no al Rey de Francia, esto es seguro) a perseguirlos a causa de los conocimientos alcanzados por estos incluso después de la disolución oficial de la Orden en 1312 por parte de Clemente V.

Se había empezado con el palio que retomaba la forma arcaica de los primeros siglos y más tarde se decidió sustituirlo con uno completamente distinto, sobre todo en su forma y en el color de las cruces, inequívocamente relacionados con la tradición templar y masónica.

¿ El Final de un Ciclo y el inicio de otro NUEVO ?


Su santidad el Papa Ratzinger, en el mismo momento del cambio de la forma del palio, escogió el pastoral de Pio IX, que fue el Papa que lanzó el terrible anatema contra los masones, lo que nos hace pensar que Benedicto XVI, como otros Papas que le han precedido, nutre una notable simpatía por la liturgia y la ritualidad masónica, expresada a menudo con los mismos símbolos inmortalmente grabados en la piedra de tantas Iglesias de la Cristiandad, como en la Basílica de Collemaggio, construida por deseo de Celestino V, o en la Basílica de Asís, ideada y proyectada por Fray Elías, ambas construidas bajo la dirección de Maestros comacinos, como testimonia la tumba en el cementerio detrás de la Basílica de Asís, perteneciente al Maestro Ciccolo di Becca, fallecido en 1330, que presenta un conjunto desconcertante de símbolos masónicos : la rosa-cruz junto a una escuadra y un puntero y, de nuevo, una estrella de ocho puntas.



Seguramente esta no es la sede para ahondar en este tema y resolver los enigmas y descifrar los mensajes cifrados escritos en las vestimentas y los paramentos de este  Papa, que ha demostrado conocer profundamente las  herejías de tipo gnóstico-maniqueo y poseer los mismos "conocimientos" aprendidos por los Templarios durante su estancia en Palestina, conocimientos que seguramente transmitieron a Pedro da Morrone, el futuro Papa Celestino V, durante la construcción de la Basílica de Santa María de Collemaggio y del suelo que conduce al Laberinto con los Tres 888, escondido y camuflado durante tantos siglos.


Como seguramente no es el tampoco el caso retomar aquí los motivos que habían convencido a Federico II y a los Templarios a construir en un punto estratégico e igualmente simbólico la ciudad de L'Aquila, cuya historia debería ser leída exactamente al contrario de como hasta ahora se nos ha estado proponiendo falsamente, limitando consciente y  pertinazmente la justa perspectiva de los eventos y de los verdaderos motivos que llevaron a los Templarios a construir  sobre la > Colle (di) Maggio < una de sus últimas catedrales.


Una potentísima y única en su género Central de aceleración de las células humanas, ideada para permitir que cualquier persona  - una vez purificada en el cuerpo y en el espíritu (véase Perdonanza)- que estuviera preparada y dispuesta, pudiera recibir estas particulares y potentísimas  energías cósmicas. Esta Central se ha mantenido durante siglos sapientemente apagada  y ha sido transformada en simple lugar de culto, camuflándola intencionalmente en Iglesia Barocca y escondiendo hasta su famoso Laberinto para impedir que se desvelara  > El Secreto de los Tres 888 <, individuando "el camino iniciático" señalado en el suelo, como he podido constatar personalmente en la experiencia que viví junto a Eddy Seferian, un médium de origen armenio, en nuestra 1a visita a la Basílica el 26/09/2007.



Resulta oportuno intentar leer los diversos mensajes simbólicos lanzados a propósito por su santidad el Papa Benedicto XVI en la ceremonia ritual de la ofrenda del palio papal a Papa Celestino V.

Lectura simbólica de la ofrenda del Palio Papal al Papa Celestino V

¿Era realmente intención de su santidad el Papa Benedicto XVI "perdonar" a Collemaggio y a Celestino V, como ha subrayado un periódico local, "L'Aquila Nuova",  y poner fin de la manera más inesperada a una controversia que ha durado 715 años, como relata Bruno Vespa?

Si se examinan más atentamente las modalidades y los tiempos escogidos por Benedicto XVI y por la curia romana y aquilana para inmortalizar el encuentro simbólico entre los dos Papas, sinceramente se debe admitir que demasiadas cosas coinciden perfectamente y que en absoluto pueden ser fruto de una improvisación.

Se comprende  fácilmente que se ha cuidado cada mínimo particular de esta ceremonia, que no ha tenido nada de improvisado ni de espontáneo, como se ha querido hacer creer a los medios de comunicación y a los pocos presentes.


- Esta foto se hizo pocos minutos antes de la llegada del Papa y muestra la Puerta sacra abierta y al Monseñor que organiza a los bomberos a los lados de la Puerta SacraCuatro por cada lado, de manera que hubiera "ocho" bomberos para acoger al Sumo Pontífice, ocho, número sagrado y altamente simbólico para L’Aquila.
- El Papa, tras descender del  Microbús, guiado por Bertolaso y en presencia de pocas personas, llamó – al menos así lo refieren las crónicas vaticanas - tres veces con una ramita de olivo al portal de la Puerta Santa, que mientras tanto había sido cerrada, portal que por tradición centenaria puede ser abierto simbólicamente sólo por el Alcalde de la ciudad, el único que tiene la autoridad para hacerlo, después de la lectura de la Bula concedida por Celestino a las Autoridades municipales, que, a la llegada de cada fecha señalada, invitan al Obispo y al clero a participar en la ceremonia de apertura de la Puerta Santa.

- La cónica narra que su mano abrió con delicadeza la pesada hoja de la puerta y por unos instantes el Papa Benedicto se encontró solo con la vitrina que contenía los restos de Celestino, el humilde fraile, el dantesco ''Papa del Gran rechazo, el inventor del 1er Jubileo.

- El Pontífice se detuvo unos instantes en pie ante el ataúd y después se inclinó. Entonces acarició la vitrina extendiendo sobre ésta, con la ayuda de  padre Georgeel palio papal que se le impuso el 24 de abril de 2005.
- Una ceremonia conmovedora, como creo que era la intención de este Pontífice extremamente sensible y profundo conocedor del ritual y desde siempre muy atento a sus implicaciones, dando a su refinado gesto un significado altamente espiritual y simbólico, gesto que pocos habrán captado en su real dimensión, habiéndose dado poco realce al mensaje que el Pontífice quiso dar a la comunidad cristiana y sobre todo al clero, que tanto obstaculizó a su predecesor.

De hecho, estamos convencidos de que ha querido darle un significado preciso, lanzando un puente de luz hacia la otra orilla, en la que se había relegado injustamente a su Predecesor, reconociéndole, ahora por entonces, el título que jamás perdió, a pesar de la túnica de humilde fraile con la que se volvió a vestir cuando descendió de la  cátedra pontificia.

¿ Cuál es el significado simbólico del gesto de Benedicto XVI ?



Permítannos ofrecer > una lectura simbólica diferente < del comportamiento de Benedicto XVI durante la visita del 28 de abril de 2009 y las elecciones llevadas a cabo por él ese día, día que será recordado no sólo por la comunidad aquilana, sino por toda la comunidad mundial.





En la película "El Club de los Poetas Muertos" el profesor invita a un alumno a subirse a un pupitre y girar sobre sí mismo 360°, regresando al punto desde el que inició el giro.
La realidad, le dice el maestro, debe observarse siempre desde todos los puntos de vista, sin dar por supuestas presuntas y convincentes verdades. Éste es también el caso del gesto llevado a cabo por su santidad el Papa Benedicto XVI, gesto que también debería leerse con la misma perspectiva.
Detrás de ese gesto < leído e interpretado a 360 grados > se descubrirían impensables e inconfesables verdades.


PEDRO 1° < PONTÍFICE > CELESTINO V

-
Benedicto XVI, al ofrecer al Obispo Pietro Angeleri da Morrone, humilde ermitaño, su propio Palio Papal, que le fue impuesto sobre los hombros cuatro años antes, el día del inicio de SU pontificado, y cumplir este gesto en L'Aquila, dentro de la Basílica en la que Pedro fue elevado al solio pontificio y del cual, por su voluntad, volvió a descender inmediatamente perdiendo automáticamente todas las prerrogativas y las credenciales, ha querido dar un preciso e inequívoco significado.

Se trata de > un gesto altamente simbólico < más allá de las implicaciones políticas y de las relaciones entre el poder espiritual y el poder temporal  que separaban a Celestino V y a su sucesor y verdugo Bonifacio VIII por sus diversos y  contrastantes modos de concebir las relaciones con Dios y con los fieles, no ha tenido la intención de "justificar", ni "perdonar", ni mucho menos hacer justicia.

- El Papa, con su gesto, ha "perdonado" - como sostiene el periodista del que hemos obtenido el título de este capítulo – a Pedro da Morrone por haberse alejado y separado de la Iglesia de Roma, pero ciertamente no por el cariz laico y super partes que quiso dar a la ceremonia de la Perdonanza, confiando "la Bula" a las Autoridades municipales, reconociéndoles una autonomía exclusiva sobre la jurisdicción de la Basílica y sobre la celebración eucarística de la apertura de la Puerta Santa.

En efecto, a pesar de que la Curia romana había declarado expresamente el carácter privado de la visita, estimamos, por las consideraciones que hemos expuesto anteriormente,  que, por la forma y las modalidades  con las que se ha desarrollado el encuentro entre Benedicto XVI y Celestino V, que el Pontífice ha querido lanzar una un señal precisa a las Autoridades municipales, ausentes injustificadamente, incapaces de intuir inmediatamente las implicaciones morales y políticas que la ausencia del Alcalde provocaría.

- Significado simbólico y político, que estamos convencidos de que ha sido comprendido por quienes, como dice el proverbio, "tienen orejas para entender", a diferencia del Alcalde y de las autoridades locales, que estuvieron injustificadamente ausentes, a pesar de que indudablemente fueron informadas de las intenciones de Benedicto XVI de dirigirse – después de su visita programada a los centros más afectados – a visitar la Basílica de Collemaggio y rendir homenaje a Celestino V,

- Hacer que llegara el Pontífice no llegara en su automóvil de representación dotada de los escudos papales, como habría sido costumbre, sino en un rústico microbús, "el borriquito moderno", recreando a propósito el mismo mensaje simbólico que había llevado a Celestino V a imitar la entrada de Jesús en Jerusalem en el día de Pascua, dando una precisa e inequívoca señal de que finalmente había iniciado la tan anhelada "Edad del Espíritu ", profetizada por Gioacchino da Fiore.

- Hacerse acoger no por el Alcalde , a quien corresponde la tarea  exclusiva de abrir la Puerta Santa , sino por 8 bomberos colocados a los lados del Portal, hasta donde, siguiendo las instrucciones recibidas, habían llevado la urna con los restos de Celestino V, la cual, sorprendentemente, no había sufrido daños en el derrumbamiento del ábside.

- - Hacerse acompañar hasta el mismo Portal > consagrado y bendecido < por Celestino V en el momento de su elevación al Solio Pontificio en 1294, y repetir el gesto que se cumple el día de la fiesta de la Perdonanza, cada 28 de agosto desde hace  715 años, con la misma planta con la que fue acogido Jesús por la población en fiesta cuando entró en Jerusalén. Tres como el número sagrado con el que al tercer día se celebra la festividad pascual, la resurrección de Jesús, como Hijo de Dios Padre, regresado como "Espíritu divino" y ya no humano, para colocar la Primera Piedra de la "Nueva Iglesia Espiritual", que tenía Su epicentro ya no en Roma, sino en L'Aquila.

-
Llamar tres veces a la puerta con la misma rama de olivo con la que Pedro llamó por primera vez a la Puerta, más tarde consagrada por él mismo, no haciendo que le abriera la más alta Autoridad municipal de L’Aquila, como viene siendo costumbre desde hace siglos.

- Abrir personalmente los batientes con la ayuda de su Secretario, sin considerar  oportuna la indispensable presencia del Alcalde de la ciudad, ahora como entonces, el único a quien Celestino había confiado la tarea de abrir la Puerta Santa

- Ceder el palio papal, la capa que le fue impuesta sobre los hombros cuatro años antes, el día del inicio del pontificado, efigie y símbolo del Pontífice, de aquél que ha sido escogido para "facere pontem", para "hacer de puente" para favorecer precisamente el encuentro entre el cielo y la tierra y garantizar y mantener "la pax deorum",

- Benedicto XVI, consciente del significado arcaico de la tarea que la comunidad cristiana confía al "Pontífice" en el cargo, ha querido, ofreciéndole > el Palio  Petrino < darle a la figura de Celestino V el idéntico título, reconociéndole al Papa del Gran Rechazo el papel efectivo de transbordador del Verdadero Cristianismo de Jesús y de sus primeros discípulos, pero sobre todo de Simón Pedro el 1er Pontífice, habiendo mostrado en Su vida y en Sus obras esa condición de "despego del mundo "y de "enseñanza de otro mundo" que la Iglesia Romana había perdido y ya no lograba transmitir.

- Extender este manto sagrado, altamente simbólico, sobre la vitrina herméticamente cerrada, no pudiendo ser colocado, como prevé el ritual vaticano, directamente sobre los hombros del > Pontífice recién reelegido < recién elegido, vitrina en la que se conservaban, hasta el momento de esta simbólica "nueva consagración", los restos mortales de San Pedro Celestino, que viste los paramentos y los símbolos de Obispo y no de > Papa < tal y como impuso su sucesor Bonifacio VIII cuando su cuerpo fue expuesto al público, no considerando que pudiera ser engalanado con las insignias papales según lo dictado por el rígido derecho eclesiástico.
En efecto, había
dimitido irrevocablemente (siendo el primer Papa en la historia que  lo hacía) y, por consiguiente, había renunciado al título y a todas las prerrogativas de su alto grado y también a los honores debidos a sus  restos mortales, ¡sobre los cuales no se deberían colocar los revestimientos y los símbolos papales!

- Ofrecer su propio Palio papal personal con 5 cruces rojas (como las 5 llagas de Jesús crucificado) en la forma arcaica de Inocencio III , vestido por él en el momento de su elevación al Solio Pontificio el 24 de abril de 2005, palio que más tarde fue sustituido con otro  en la fiesta de los Santos Pedro y Pablo del 29 de junio de 2008, también éste con cruces rojas, pero > 6 < y no > 5 < , de forma distinta y con otro significado simbólico, y que muestra el final de un modo de entender las relaciones entre el Pastor y sus ovejas perdidas, pero también el hallazgo de la oveja perdida por la Iglesia 700 años antes.


- El palio, en efecto, no es sólo la insignia litúrgica de honor y de jurisdicción vestida por el Papa y por los Arzobispos Metropolitanos en sus Iglesias y en las de sus provincias, sino que simboliza precisamente a la ovejita descarriada y encontrada, llevada sobre los hombros por el Buen Pastor, y al Cordero sacrificado por la salvación de la humanidad, y Celestino con su renuncia sabía perfectamente que se encaminaba al martirio.



- Benedicto XVI , ofreciendo el manto sagrado vestido por los primeros Papas, pero sobre todo escogido por él especialmente para vestirlo por > 1a vez < en el momento de la ceremonia de su toma de posesión como directo sucesor del 1er Papa Pedro, ha intentado, ofreciendo ese único e insustituible ejemplar, re-unir a través de los siglos los espíritus vitales de dos pastores y trasbordadores de almas > Simón Pedro < y > Celestino < dos grandes Pontífices, lanzando un puente de luz entre dos orillas, entre dos épocas igualmente  propulsoras del Cristianismo de los orígenes, tal y como fue profesado y deseado por su fundador.

- Benedicto XVI ha unido de esta forma
los corazones de dos Papas mártires, volviendo a ser > el 265° Papa < como todos sus predecesores. Se ha quedado, voluntaria y humildemente, aparte, no queriendo identificarse  ya con Pedro como  muestra la imagen, que quiso que se reprodujera en el mosaico redondo, el último de la fila que recorre el encornisamiento interno de las naves del Mausoleo de los Papas, la Archibasílica Mayor Papal de San Pablo extra moenia , donde están representados los 265  Sumos Pontífices, desde Pedro hasta el actual in pectore.

- Sería verdaderamente minimalista considerarlo – como ha hecho un sitio católico - un modo inteligente de liberarse de un paramento de tan alto valor espiritual y litúrgico y de contrarrestar la presunta influencia negativa de Monseñor Marini , pero sobre todo de Monseñor Valenziano, indicado como  el Padrino oculto < la oveja negra > de la Curia , de cuya  nefasta influencia su santidad el Papa Ratzinger finalmente se habría liberado, modificando la forma del palio y haciendo que se retirara su efigie con el palio de la Tradición del Mausoleo de los Papas.


- El Papa
– según una lectura más atenta de la decisión de sustituir la efigie con el símbolo del palio de la Tradición - ha querido entregarse a la historia ya no con
el palio de forma arcaica, con el cual en un primer tiempo  quiso ser inmortalizado, reconociendo con gran humildad que, después de la oferta del mismo a Celestino V , su efigie en el Mausoleo de los Papas , tenía que ser modificada, ya que, con ese simbólico gesto  había admitido implícitamente que < sólo > Celestino se  podía identificar por justos motivos con > Pedro < , considerándolo un Papa re - fundador de la Iglesia de los orígenes, habiendo querido reformarla desde sus cimientos, desplazando su epicentro de Roma a L'Aquila <>, de la Basílica de Plaza San Pedro a la Basílica de Santa María de Collemaggio.

- Benedicto XVI , con este simbólico gesto, tan íntimamente unido al gesto igualmente simbólico de Su elevación al Solio pontificio, hizo propias las palabras de Mateo (XVI, 18):
"
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra construiré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella".

- Versículo bíblico que seguramente inspiró también a Fray Elías cuando decidió emprender la construcción de la Basílica de Asís sobre la "Colina del Infierno", que Elías más tarde rebautizaría como "Colina del Paraíso", siguiendo las indicaciones de San Francisco de Asís el cual había dicho que "un día esa colina se habría convertido en " La entrada del Paraíso" >la "Puerta Del Cielo" < o sea "Ianua Coeli".

- La intención del
Pontífice ha sido unir la Basílica de Celestino en L'Aquila no sólo con la Basílica de Pedro en Roma, sino también a la de Francisco en Asís , Basílica de Santa María de Collemaggio construida esa también sobre una > Colina < que volvía a ser > no por casualidad < por decisión papal > Catedral < de la ciudad, estableciendo un indisoluble vínculo entre Tres Pilares del cristianismo  y las Iglesias contribuyeron a hacer elevar, colocando > la Primera Piedra < de estos Tres centros espirituales. -

- Igualmente simbólica es la decisión de hacer que estuvieran de guardia ante la vitrina los Bomberos y situar a ocho de ellos a los dos lados del Portal.

- Los bomberos, después del 11 de septiembre de 2001, son el símbolo del sacrificio extremo en defensa de los ciudadanos indefensos y en peligro y son además la garantía de que aquello que parece irremediablemente perdido puede ser recuperado y regresar a la vida y los Bomberos de L’Aquila en particular han demostrado apreciar > el don < del Papa Ratzinger a su Pontífice, ofreciéndole, a  su vez, > el casco blanco < en recuerdo imperecedero de su > Bombero blanco < que renunció a todo título y privilegio, yendo al encuentro del sacrificio extremo > un Gran Elefante Blanco < como amamos definir los Grandes Sabios y los verdaderos Iniciados.

Corazón a Corazón

NB: El 5 de mayo de 2013, el "Palio" que Benedetto XVI ha ofrecido a Celestino V, ha sido colocado en el relicario que guarda sus restos mortales, conjuntamente con nuevos paramentos, el anillo petrino y los tres alfileres, así como "un nuevo rostro" de plata, creado apropiadamente  con las técnicas modernas más avanzadas haciendo los adecuados relieves en la calavera de Pietro da Morrone.



Abogado Giovanni Salvati

Un hombre no puede cambiar el mundo
pero puede difundir
un mensaje
que puede cambiar el mundo